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Cuando
me involucré con la cerámica, recuerdo haberme encontrado con
un material muy dúctil, "la arcilla". Se me entregó tan
maleable que el único límite que percibí dependió de mi
capacidad manual y de mi creatividad.
Qué
materia da esta madre tierra que cuando la encuentras solo puedes
tener un sentimiento: agradecer.
Todo
un universo inagotable para experimentar y habitar.
Las
técnicas son tan variadas, que van desde las más elementales
a las más complejas, ninguna despreciable.
Un
espacio, un horno a leña, un horno eléctrico, diseñar, hacer un
original, fabricar los moldes, elaborar la masa de arcilla, producir,
llevar a cocción y disfrutar las piezas terminadas.
Parece
tan simple, pero tras
éxitos y fracasos, años transcurrieron
para adquirir la técnica
Opté
por una arcilla roja, la mezclé con chamote para hacer una masa
mas rústica, hice mis originales, recreé otros, hice mis moldes
y utilicé la técnica de contramolde con el método del pastillage.
Esto me permitió fabricar piezas que en su apariencia determinaron
que mi pequeña fábrica Artesanal tomara su nombre:
"Ruinas
Cerámicas"
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