la montaña y el mar

Las diferencias no necesariamente alejan,
pero cuando me niegas.

Yo desde la montaña y tú desde el mar,
es muy difícil que pueda comprenderte.
Pero, si me ofreces el mar y yo la montaña,
quizás pueda admirarte,
quizás pueda amarte,
y quizás pueda compartir sin demandarte nada.

También podría tener el mar estando tú en él,
como tu podrías tener la montaña estando yo en ella.

También podría tener el cielo y la tierra
y ser un Dios cayendo hacia al abismo,
como también ser un mendigo pretendiendo lo mas sublime.

Cuantas veces he llorado y esta vez no puedo.
Y estoy solo.
Y solo, mi existencia me abriga.


volver