pretendiendo
mi felicidad
Escribo
ahora como si lo hubiese escrito hace años,
y
las hojas me las imagino amarillas corroídas por el tiempo.
Histéricos
personajes que pasaron por mi vida,
me
despiertan de una realidad que jamás quise,
que
me hizo sufrir y me dio sabiduría y no olvidar el camino.
Sensaciones
de un pasado hueco, saturado de afectos huérfanos.
Esta
ciudad me recuerda a un pueblo lleno de prejuicios,
presuntuoso
e ignorante, inmaduro y castrador.
Dejándome
estar aquí, en esta habitación, autoexiliado,
siento
levitar, suspendido en mis pensamientos.
Tras
la incógnita del presente, me veo en el pasado,
brutal,
enfrentándome, pretendiendo mi felicidad.
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